viernes, 12 de julio de 2019

El doble discurso de Yunda




El nuevo alcalde es un animalista “ambientalista” a ultranza. Ha decidido hacer un municipio de puertas abiertas con las mascotas, va a reestructurar la Plaza de Toros Belmonte para que no haya más corridas en la urbe; y, declaró al volcán Ilaló en emergencia tras constatar la tala indiscriminada del bosque para fines de construcción.

Hace pocos días, Quito amaneció con un tramo de 2 kilómetros en la Avenida Simón Bolívar, desde el intercambiador de Monteolivo hasta la planta de la EPMMOP, lleno de árboles talados en el parterre. La razón: una nueva obra vial en Quito.

Al día siguiente las redes sociales se inundaron de ciudadanos indignados ante la imagen de devastación: 80 árboles que fueron sembrados hace una década habían sido víctimas de una masiva tala sin previo aviso.

Aplaudimos como siempre las nuevas obras, sabemos que son necesarias para aliviar la congestión vehicular; el problema aquí es que una de las vías más transitadas de Quito amanece, sin explicación alguna, con una imagen desoladora. Y lo peor, se incumple la propia normativa de la ciudad.





Lo asombroso, es que luego del reclamo ciudadano, los responsables de tal absurdo, la EMMOP, publica en su cuenta de twitter que van a realizar una campaña de reforestación en el parque Metropolitano, y que por cada árbol talado sembrarían 100 más.






Es evidente la no planificación en esta tala. Recordamos al Alcalde y a su Gabinete que existe la Ordenanza Municipal 0282 que “Regula el uso, rehabilitación y mantenimiento de las aceras, mantenimiento de fachadas y cerramientos y preservación del arbolado público urbano en Distrito Metropolitano” dice claramente en el Articulo 22 sobre Prohibiciones: “a) Talar o destruir ejemplares sin autorización del órgano metropolitano competente. En este caso el Municipio es juez y parte. ¿Siendo los encargados de velar por el arbolado público, los talan sin planificación? ¿Una campaña de reforestación basta? Lo más grave es que la misma Ordenanza en el Art. 23 que habla sobre la tala dice que “La tala será excepción y siempre se considerará la reubicación del ejemplar antes de iniciar cualquier proceso de eliminación”.

Le preguntamos entonces al Municipio de Quito ¿Acaso no se podían reubicar los 80 árboles? ¿Por qué se irrespetó la Ordenanza Municipal? ¿Dónde quedó el discurso ambientalista del Alcalde Yunda? ¿Estamos viviendo nuevamente la política clientelar a la que nos acostumbraron los últimos alcaldes? ¡Ser y parecer! Seamos consecuentes con lo que se dice y se hace!





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