viernes, 31 de mayo de 2019

Austeridad engañosa




El nuevo alcalde llega con el ímpetu y las ganas de todo novato político, y con ese mismo impulso y haciendo honor a sus antecesores decide, como una de sus primeras medidas, renovar el logotipo de la alcaldía. Entendemos que quiera dejar su impronta, que todos quieren que se reconozca su gestión, pero llegar a llenarse la boca con un discurso de austeridad y ahorro y luego cambiar el logo a los pocos días de su posesión nos huele a demagogia.  

Acaso, ¿No se han dado cuenta el tremendo costo que eso implica para la ciudad? Si, claro, dicen que la creación del logo no tuvo costo para el municipio, dicen que las pancartas con las que amaneció la ciudad no salieron de las arcas del cabildo, pero acaso ¿No se han puesto a pensar que ahora que hay nuevo logo y resulta imperativo cambiar toda la gráfica de la ciudad, pancartas, vallas, papelería y una retahíla de cosas que cuestan? ¡Si señores, es un costo altísimo que lo pagamos todos los quiteños!

Entendemos sus razones señor Yunda, pero lastimosamente no las compartimos. Entra usted con la vorágine de la austeridad, pidiendo a sus funcionarios que no utilicen los autos del municipio, quitándoles los planes de celular; pero, por otro lado, cambia el logo de la ciudad, generando un elevado costo en el presupuesto de comunicación de su cabildo. Vuelve usted a caer en las mismas acciones de sus antecesores. ¿No iba a ser usted diferente y volver a caer en las prácticas de siempre?

Lo de las vallas al día siguiente de su posesión con la trillada frase de Trump “Quito grande otra vez” es otra cachetada a los quiteños. ¿Con qué dineros pagó esas vallas? Ya no estábamos en campaña, aún no podía hacer uso de los recursos de la alcaldía… ¿y entonces señor alcalde, es que acaso su narcisismo es tan grande que no puede ver más allá de sus narices? ¿Es que acaso su ingenuidad por ser un neófito de la función pública lo hacen incurrir en acciones que luego le van a pasar factura?

Solo queremos poner sobre el tapete la discusión, su discurso está vacío al hablar de austeridad, solo se trata de una medida clientelar para contentar a sus electores, pero sepa que los quiteños no somos miopes señor alcalde, estamos vigilantes a sus acciones y queremos que resuelva los grandes problemas de la urbe, no haciendo alharaca de una supuesta “austeridad” que ni se va a sentir. ¡Es hora de hacer obras para los quiteños, que para eso lo escogimos!

miércoles, 15 de mayo de 2019

¡BUENA SUERTE YUNDA, HASTA NUNCA RODAS!


 Luego de cinco años de la administración de Rodas, esta semana empieza sus labores un nuevo alcalde en la ciudad de Quito: Jorge Yunda.  Rodas, le deja la vara bastante baja por su casi nula gestión durante su periodo al frente de la alcaldía capitalina; ojalá Yunda sí logre cumplir con lo ofrecido a los quiteños. ¡Estaremos vigilantes!

Han sido cinco años de gran malestar para los quiteños, no solo porque el alcalde incumplió casi en su totalidad lo ofrecido en su plan de gobierno y en su campaña, sino porque nos deja una ciudad más caótica, con mayores índices de violencia, con problemas irresueltos como el transporte público y con una población a la que poco importa si su ciudad progresa o no.

En el tema de movilidad, Rodas se encargó de concesionar el metro, su obra más visible, pero que no fue más que el seguimiento del proyecto impulsado por el acalde Barrera; los famosos Quito Cables que iban a solucionar el desplazamiento de los barrios altos en el norte de la urbe, jamás llegaron a feliz término, no solo que tuvieron continuas protestas por parte de los habitantes del lugar, si no que se evidenció que era un proyecto inviable, con altos costos para la ciudad y una “solución a medias”. Finalmente no se realizó, pero tampoco se dio solución de transporte a este sector de la ciudad.

El transporte público no puede estar en peores condiciones. Apenas se remodelaron las paradas del Trolebús y se compraron 40 nuevas unidades para suplir la demanda de este corredor, pero también estas unidades se adquirieron de manera poco técnica, sin considerar que el tamaño de las unidades no podían circular bien por las estrechas calles del Centro Histórico y que las paradas no coincidían tampoco con su tamaño.

Las famosa “solución vial Guayasamín” que constituiría un alivio para al flujo automotor del valle de Tumbaco, también tuvo sus detractores y jamás se llegó a realizar.

Y qué decir de la telenovela con los taxistas regularizados, con el escándalo de coimas de los choferes y con las vías que poco o nada se bachearon.

Pero no vamos a detenernos a explicar cada cosa que no hizo y cada ofrecimiento incumplido porque los vamos a cansar con algo que ya todos sabemos.

En resumidas cuentas, las “ideas geniales” de Rodas no lograron concretarse nunca, sus ofrecimientos no fueron más que estrategias clientelares y puro humo.

El alcalde entrante tendrá que resolver de manera urgente las necesidades de la población capitalina, que hoy por hoy es la ciudad más poblada del Ecuador con más de 2,7 millones de habitantes.

Rodas jamás logró pactar con su Concejo, y desde un comienzo tuvo deserciones de sus más cercanos colaboradores, dificultando la gestión y la aprobación de ordenanzas municipales.   

Se hizo evidente que Rodas no estaba preparado para gobernar una ciudad, pensó que hacer política pública y resolver los problemas de una ciudad tan compleja como Quito era como manejar una empresa privada. Se rodeó de colaboradores que provenían del sector privado y no logró tener nunca una visión estratégica para la ciudad.

Rodas deja una ciudad con cientos de cosas irresueltas, necesidades instatisfechas y una población apática que en las elecciones demostró que ya está cansada de los políticos de siempre, pero también de los jóvenes improvisados. Los quiteños escogimos a un outsider, un popular y bonachón locutor de una de las radios más escuchadas de la ciudad. Esperamos que, por el bien de los quiteños, Yunda logre devolverle a Quito algo de dignidad y empiece con pie derecho. ¡Buena suerte Yunda y hasta nunca Rodas!

El alcalde ausente

Sobre las ruinas humeantes de una ciudad devastada, quienes habitamos en Quito experimentamos un sentimiento de ...