Luego de cinco años de la administración de Rodas, esta semana empieza sus
labores un nuevo alcalde en la ciudad de Quito: Jorge Yunda. Rodas, le deja la vara bastante baja por su
casi nula gestión durante su periodo al frente de la alcaldía capitalina; ojalá
Yunda sí logre cumplir con lo ofrecido a los quiteños. ¡Estaremos vigilantes!
Han sido cinco años de gran malestar para los quiteños, no solo porque el
alcalde incumplió casi en su totalidad lo ofrecido en su plan de gobierno y en
su campaña, sino porque nos deja una ciudad más caótica, con mayores índices de
violencia, con problemas irresueltos como el transporte público y con una
población a la que poco importa si su ciudad progresa o no.
En el tema de movilidad, Rodas se encargó de concesionar el metro, su obra
más visible, pero que no fue más que el seguimiento del proyecto impulsado por
el acalde Barrera; los famosos Quito Cables que iban a solucionar el
desplazamiento de los barrios altos en el norte de la urbe, jamás llegaron a
feliz término, no solo que tuvieron continuas protestas por parte de los
habitantes del lugar, si no que se evidenció que era un proyecto inviable, con
altos costos para la ciudad y una “solución a medias”. Finalmente no se realizó,
pero tampoco se dio solución de transporte a este sector de la ciudad.
El transporte público no puede estar en peores condiciones. Apenas se
remodelaron las paradas del Trolebús y se compraron 40 nuevas unidades para
suplir la demanda de este corredor, pero también estas unidades se adquirieron
de manera poco técnica, sin considerar que el tamaño de las unidades no podían
circular bien por las estrechas calles del Centro Histórico y que las paradas
no coincidían tampoco con su tamaño.
Las famosa “solución vial Guayasamín” que constituiría un alivio para al
flujo automotor del valle de Tumbaco, también tuvo sus detractores y jamás se
llegó a realizar.
Y qué decir de la telenovela con los taxistas regularizados, con el
escándalo de coimas de los choferes y con las vías que poco o nada se
bachearon.
Pero no vamos a detenernos a explicar cada cosa que no hizo y cada
ofrecimiento incumplido porque los vamos a cansar con algo que ya todos
sabemos.
En resumidas cuentas, las “ideas geniales” de Rodas no lograron concretarse
nunca, sus ofrecimientos no fueron más que estrategias clientelares y puro
humo.
El alcalde entrante tendrá que resolver de manera urgente las necesidades
de la población capitalina, que hoy por hoy es la ciudad más poblada del Ecuador
con más de 2,7 millones de habitantes.
Rodas jamás logró pactar con su Concejo, y desde un comienzo tuvo
deserciones de sus más cercanos colaboradores, dificultando la gestión y la
aprobación de ordenanzas municipales.
Se hizo evidente que Rodas no estaba preparado para gobernar una ciudad,
pensó que hacer política pública y resolver los problemas de una ciudad tan
compleja como Quito era como manejar una empresa privada. Se rodeó de
colaboradores que provenían del sector privado y no logró tener nunca una
visión estratégica para la ciudad.
Rodas deja una ciudad con cientos de cosas irresueltas, necesidades instatisfechas
y una población apática que en las elecciones demostró que ya está cansada de
los políticos de siempre, pero también de los jóvenes improvisados. Los
quiteños escogimos a un outsider, un
popular y bonachón locutor de una de las radios más escuchadas de la ciudad.
Esperamos que, por el bien de los quiteños, Yunda logre devolverle a Quito algo
de dignidad y empiece con pie derecho. ¡Buena suerte Yunda y hasta nunca Rodas!

Quizas no venga con payasadas pensando que todavía esta en la Radio, la cosa es seria sino cumple con Quito,ya la gente esta cabreada de tanta MENTIRA con el dia a dia del CORRUPTO DE SILLA DE RUEDAS y con Yunda no sera la excepcion. Veamos como le va estos primeros meses, sino CHAO CHAO
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